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INVITACIÓN PARA TRADUCTORES E INTÉRPRETES RESIDENTES EN CHILE

¡Hola!

Espero que estén teniendo una buena semana.

Los contacto nuevamente para reiterar el llamado a participar en el estudio del Comité de Estudios sobre Traducción e Interpretación (CETI) del Cotich.

Como se comentó antes, el estudio (“Estudio sobre servicios de accesibilidad e inclusión en el área de la traducción e interpretación en Chile: tipos de servicios y uso de inteligencia artificial”) es PARA TODOS los traductores e intérpretes profesionales residentes en Chile, sin importar si se dedican a traducción audiovisual (TAV) o no, pues también se busca recabar información sobre el universo de servicios que se entregan en nuestro país (traducción, interpretación, posedición, transcripción, transcreación, formación, entrenamiento de motores de traducción automática, etc.).

La encuesta es totalmente anónima, toma MUY pocos minutos responderla y este estudio es el pie inicial para muchos otros estudios que el CETI planea llevar a cabo en el futuro cercano.

Desde el CETI y el COTICH estamos muy motivados con esta nueva etapa y el apoyo de nuestros colegas connacionales es CRUCIAL para que se puedan seguir creando iniciativas que nos ayuden a manejar información actualizada, relevante y útil para nuestro desempeño profesional.

Este es el enlace a la encuesta: (https://forms.gle/8aughinRFoAvhUDK6)

¡Contamos con ustedes!

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UNA ESCALERA DE MUCHOS PELDAÑOS

Ingresé a la AGTS por allá por el año 1998, cuando Marlene Hyslop era su presidenta. Mi intención era compartir con “aquellos locos” que hablaban mi mismo idioma, la traducción y sus bemoles, pues yo trabajaba de manera dependiente, junto con muchas otras profesiones y oficios. Quería sentirme “en mi mundo”.

Participaba activamente en todas las actividades que organizaba el Directorio, porque creo que es la mejor forma de demostrarle apoyo a quienes entregan su trabajo y tiempo en beneficio de nuestra profesión.

Con el tiempo, me fui integrando un poco más cada vez, hasta que en la Asamblea de 2004, decidí postularme al Directorio, especialmente para cumplir con un compromiso que había asumido con dos socias de que cuando dejara mis responsabilidades como Vicepresidenta de Guías y Scouts de Chile, concentraría mi trabajo voluntario en la AGTS. Sin embargo, yo no sabía que cierto personaje, que desempeñaba el cargo de presidente en ese momento, tenía un plan muy armado para “pasarme la posta” en esa misma asamblea. De hecho, cuando iba llegando a la reunión, un socio de aquella época cordialmente me saludó: “Buenas noches, señora presidenta”. ¡Todavía ni siquiera habíamos hecho la elección de Directorio!

A partir de ese día, asumí el cargo de presidenta, que luego desempeñaría durante cuatro bienios, con ciertas intermitencias. Son muchos los años de trabajo en el Directorio, muchas las personas con las que he podido compartir, con las que he sufrido ante los problemas, pero también muchas con las que he gozado los logros que poco a poco hemos podido alcanzar. Entre ellos, puedo mencionar los dos hitos más significativos para mí, porque implicaron mucho trabajo para el equipo. En primer lugar, quiero mencionar el cambio de nombre de nuestra institución, desde Asociación Gremial de Traductores de Santiago a Colegio de Traductores e Intérpretes de Chile, considerando que implica la incorporación de los intérpretes, el aumento de la cobertura territorial y la elaboración y aprobación de un nuevo estatuto. En segundo lugar, se encuentra el afianzamiento de nuestra sede institucional, que significa tener una oficina que nos enorgullece y que, además, cuenta con estructura para un trabajo administrativo adecuado y un espacio, aunque pequeño, para reuniones y actividades de capacitación.

Como siempre he dicho, cada equipo, cada directorio, ha creado un peldaño más en esta escalera que lleva a COTICH hacia su desarrollo. Unos se preocupan de lo nacional, otros de lo internacional; unos de lo legal, otros de lo administrativo; unos se concentran en lo tecnológico, mientras que otros se preocupan de lo social; y así, cada directorio se preocupa de hacer crecer al Colegio en un área específica, dependiendo mucho de sus intereses y habilidades; pero todos, al final, solo quieren que nuestra profesión y nuestra institución se proyecten en el concierto nacional e internacional.

¡Larga vida al Colegio y mucha fuerza y sabiduría a los futuros Directorios!

Con gran afecto, María Eugenia Poblete P.

Socia COTICH n.º 81

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30 AÑOS COTICH

Con motivo de la celebración de los 30 años de Cotich, rindo un afectuoso homenaje a todos los que han colaborado durante estos años a mantener viva esta organización que nos une en torno a nuestra actividad profesional, la traducción y la interpretación. Un gran reconocimiento, en primer lugar, a los 32 socios fundadores y a su primer directorio y también a todos los directorios posteriores, asociados y colaboradores que han dado vida en todos estos años a nuestra asociación.

A pocos años de creada, ingresé a la asociación con la convicción de que el mundo académico que forma a los traductores e intérpretes debía y debe colaborar estrechamente con el gremio que nos congrega y valida como profesionales. Por ello, en el año 1995 no dudamos en invitar como patrocinadora del primer Premio de Traducción a la Excelencia Profesional y Académica a la entonces Asociación Gremial de Traductores de Santiago (AGTS), encabezada por su Presidenta, María Angélica Monárdes Skinner. Este premio, que otorga anualmente el Programa de Traducción de la Pontificia Universidad Católica de Chile cada 30 de septiembre, día de San Jerónimo, patrono de los traductores, se le otorgó en esa oportunidad al destacado profesor, traductor e intérprete Juan de Magalhaes-Calvet Arnolds.

Esta colaboración entre la academia y la entidad gremial se ha mantenido por 25 años dado que a la fecha se ha otorgado este reconocimiento a igual número de traductores, intérpretes y profesores que con su testimonio de trabajo honesto, ético y responsable han contribuido a enaltecer la profesión y son un valioso ejemplo a seguir por todos los asociados y estudiantes de traducción e interpretación de nuestro país.

Los invito a todos a celebrar y a unirse en el esfuerzo por mantener nuestro querido Colegio activo y vigoroso con el fin de que pueda seguir desempeñando su función gremial que permita enaltecer nuestra labor como comunicadores interlingüísticos e interculturales.

María Isabel Diéguez

Socia COTICH N.º 40

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De arquitecta a traductora; de traductora al Colegio

Soy arquitecta de profesión y traductora-intérprete autodidacta. Mis estudios académicos formales me dan el título de arquitecta y planificadora urbana, profesión que he ejercido por varias décadas. Justamente cuando estaba haciendo un postgrado en una universidad canadiense allá por los años setenta, un profesor inglés que hacía investigación en Centroamérica me pidió colaboración para sus publicaciones en español. Ahí empecé con las traducciones, actividad que me fascinó y que además me permitió ganar los pesos adicionales necesarios cuando una es estudiante. Además, empecé a indagar en el mundo de la empresa privada: las escuelas de idiomas, las empresas de traducción e interpretariado, la demanda y oferta de servicios de traducción. Con ello se me abrió un mundo de posibilidades y desde ese momento mi profesión original como planificadora urbana se vio complementada, enriquecida y crecientemente ligada con mis actividades como traductora e intérprete independiente. Tuve muchos encargos entretenidísimos: leer poemas en español para un programa de radio, disfrazarme de minero para capacitar a operarios in situ en el uso de una máquina especializada, hacer de intérprete en un tour de varios días a las montañas Rocallosas durante un congreso de demógrafos, etc. Durante muchos años hice varios cursos ligados a la traducción y trabajé con numerosas empresas como instructora, traductora e intérprete, hasta que finalmente decidí formar parte del gremio de traductores de Canadá. Gracias a mis años de experiencia y estudio, y tras cumplir con rigurosos requisitos y exámenes, fui aceptada en los años ochenta como traductora certificada en inglés-español-inglés en dos asociaciones profesionales en Canadá, lo que significó un reconocimiento y respaldo a mi labor.
Recién venía llegando a Chile después de 20 años de vivir en otros países. Tenía mi trabajo estable en Santiago como planificadora en Naciones Unidas; pero al igual que dos décadas antes, comencé a indagar las posibilidades de complementar mi puesto formal con la traducción e interpretariado. Así empezó mi búsqueda de contactos y datos. Como experta en planificación y políticas públicas me tocaba –además de las actividades propias del cargo- traducir todos los documentos que pasaban por la oficina, además de hacer de intérprete en reuniones y seminarios. Ya con eso me di cuenta del bajo nivel de profesionalismo de ser traductor en Chile, y como era considerada una actividad asociada a “saber inglés” o bien propia de una secretaria bilingüe. No se concebía la traducción como una profesión en sí misma, y eso ha cambiado poquísimo a pesar de los avances en los programas de formación académica, las empresas de traducción e incluso la existencia del COTICH.
Mis primeros contactos con traductores fueron Adriana Aguilera, con quien yo trabajaba en CEPAL y, posteriormente, Beatriz Délano. Ambas lamentablemente ya no están con nosotros. Beatriz me recibió un día en su oficina en Providencia, rodeada de papeles y llena de trabajo que gustosamente compartía con otros colegas cuando se sentía abrumada. Y también por el gusto de compartir. Me acogió con los brazos abiertos, generosa, solidaria y con enorme interés por lo que podía compartirle de mi experiencia fuera de Chile. Tuvimos largas conversaciones y muchos cafés en su oficina, entre apuros y urgencias y llamadas de clientes, y compartimos ideas sobre la actividad de la traducción en Chile y la posible organización de traductores que estaba gestándose en ese entonces. Ella se movía mucho entre sus contactos traductores, algo que yo no podía hacer porque estaba dedicada a mi trabajo en planificación, que me requería tiempo completo y muchos viajes, y a mis hijos pequeños.
Recuerdo lo emocionante que fue un día cuando me llamó para firmar el acta de creación de la asociación, uniéndome así a la lista de pioneros que queríamos una base de respaldo para la profesión. A muchos los conocí solo a través de Beatriz, pues mi dedicación a la traducción era esporádica y más ligada a mi trabajo formal, como sigue siendo hasta ahora. Creo que la asociación, a lo largo de los años, ha fortalecido la imagen del traductor frente a la sociedad y –más aún- ante sí mismos, pues exigir dignidad requiere primero sentirse dignos. Hasta hoy he sido miembro ininterrumpidamente, algunos años trabajando en el directorio o apoyando labores específicas. También me he mantenido vinculada a la asociación profesional en Canadá, con quienes año a año sigo trabajando en los protocolos y exámenes de admisión, sumamente estrictos y muy regulados. Esa pertenencia profesional ciertamente entrega beneficios, junto con responsabilidades, que nos diferencian de los aficionados o improvisadores aun cuando el cliente chileno todavía no sabe bien la diferencia. Solo el hecho de ser miembro de COTICH entrega una credencial que debemos saber usar, respetar y honrar con nuestro constante mejoramiento, alto nivel de profesionalismo y una ética que responda a los principios y acuerdos establecidos. Si bien las instituciones y la sociedad general están muy atrasadas en otorgar al COTICH el lugar y reconocimiento que merece, hay grandes pasos que se han dado y es el momento que las nuevas generaciones desplieguen toda su energía y asertividad para seguir avanzando.

Antonieta Surawski

Socia COTICH N.º 29

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Cómo llegué al Colegio

A fines de los ochenta, dos socias y yo instalamos una oficina de traducciones.   Empezamos en nuestras casas, pero en 1990  llegamos a la oficina de Beatriz Délano que justo arrendaba un espacio en su oficina ubicada en el edificio de la galería del Tavelli en Providencia.  
Así fue como conocí a Beatriz Délano. Inmediatamente me impactó y maravilló  su gran capacidad de trabajo y productividad, creo que nunca he conocido a otra persona como ella.  Su energía no conocía límites. Además, era muy generosa y cariñosa. En esos años Beatriz  hablaba de formar un colegio de traductores, era su sueño (parecía imposible en aquel tiempo, una tarea de titanes), pero  lo logró en aquella época en que compartimos oficina.  Fue su empuje, dedicación y capacidad de trabajo que lo consiguió. Le debo (y le debemos) a Beatriz ser parte de este Colegio, de su existencia.  Claro que otras personas   trabajaron sin cansancio para este gran logro en conjunto con Beatriz, pido disculpas por no nombrarlas, (tengo pésima memoria para nombres)..  pero mi experiencia fue en torno al esfuerzo, dedicación y gran energía de mi querida amiga Beatriz. Gran valor como traductora, madre de incansable dedicación y excelente persona. 
Después, a lo largo de los años, siempre mantuve una relación al menos telefónica con Beatriz… era un agrado escuchar su voz siempre atenta y alegre.  También la llamé muchas veces para preguntarle términos que no podía resolver, pero que ella, por cierto, siempre sabía.

Lila Castillo

Socia COTICH n.º 8

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Self-management – Autogestión – Selbstverwaltung

Self-managent se traduce al español como autogestión. Pero, ¿qué significa administrarse a sí mismo? Según la RAE, es un término del área de la economía y lo describe como “Sistema de organización de una empresa según el cual los trabajadores participan en todas las decisiones”.

Hoy en día, en muchas ofertas laborales, se presenta la “autogestión” como una de las habilidades blandas más requeridas para ciertos perfiles. En pocas palabras, se trata de saber organizarse, de ser capaz de planificar, coordinar y controlar los recursos con los que se cuenta para llevar a cabo un objetivo previamente definido.

Cuando se trata de un conjunto de personas, cada cual asume un rol que involucra tareas a desarrollar. Entonces, surge el cuestionamiento: ¿qué es administrarse a uno mismo? En el mundo laboral, básicamente el concepto apunta a planificar el trabajo propio para cumplir con las metas trazadas.

El traductor profesional independiente, previo a la llegada de la conectividad a nivel global que trajo consigo el Internet y las redes sociales, trabajaba de forma muy autónoma y aislada, podía recibir como encargo de traducción solo cierta cantidad de palabras. En muchas ocasiones, debía renunciar a ciertos proyectos por su capacidad productiva. Deducimos pues, que el término no es nuevo en el ámbito de la traducción.

Las nuevas herramientas que los avances tecnológicos trajeron de regalo, como los programas de Traducción Asistida por Computador (TAC), sumados a la nueva conectividad en tiempo real, permitieron al traductor aumentar su capacidad de producción (palabras por día), y trabajar en proyectos de mayor envergadura, de forma colaborativa con colegas, incluso ubicados en otros puntos del orbe.

En el área de la traducción, ‘autogestión’ también implica desarrollar otras competencias, como lo son la comercial y la gestión administrativa. Tareas para las que no siempre se cuenta con una capacitación formal. Surgen entonces dudas sobre qué proyectos aceptar, si firmar o no un contrato, cómo cobrar, si declarar en primera o segunda categoría en SII, cómo registrar los proyectos, formar o no una SPA o IRL, cuál de las dos es más conveniente, cómo conseguir más clientes… entre otros varios cuestionamientos.

A este respecto, hoy en día, Internet ofrece mucha información, y existen muchas formas de adquirir conocimientos en áreas en las que no se es experto. Es necesario hacerlo para tomar decisiones óptimas. Es deber de todo profesional, no solo los traductores, aprender a gestionarse a sí mismo. Sin duda, en la actualidad, es una de las claves del éxito en todo ámbito, incluso en el personal.

INFORMACIÓN DE NUESTRA SOCIA:

Danya Krüger

Socia COTICH n°185

Traductora de inglés a español y español a inglés, especializada en traducciones de administración, educación, finanzas, jurídica, negocios y recursos humanos.

Magister en Traducción PUC, Gerente De Negocios Simple Words

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De “Escribiente Medieval” a Editor/Corrector de los textos producidos por Machine Translation

Cuando comencé a traducir en 1966, aún en la universidad, recuerdo estar sentado en mi viejo escritorio, frente a una vieja máquina de escribir Remington a la cual a veces le fallaba la tecla espaciadora, con el texto a traducir impreso o mecanografiado, a mi izquierda. A mi derecha una pila desordenada de diccionarios, glosarios y guías de estilo, un block de hojas amarillas tamaño legal, muchos lápices y bolígrafos en una vieja lata de conservas que servía de lapicero, un cenicero de chapa sustraído de algún bar, un encendedor Zipo a bencina y uno o dos paquetes de cigarrillos de tabaco negro y fuerte, además medio pocillo de café frío con cenizas en el platillo. Estaba solo, enfrentando un texto complejo, sin red, o conexión inmediata con nadie. El resultado era fruto de mi trabajo solitario individual.

Saltemos a hoy en día. Un computador de última generación, tres pantallas de 23 pulgadas, Trados Studio 2019 abierto en la pantalla central, DeepL, junto con una serie de glosarios en la pantalla izquierda, Google abierto en la derecha. Estoy corrigiendo un texto producto de una traducción realizada por un software que cada día es más y más perfecto, un proceso que eufemísticamente lo denominan post editing, pero en realidad es corregir y asegurar, dentro de nuestras posibilidades, que el texto final sea correcto. Poco a poco nos vamos convirtiendo en apéndices de aplicaciones que utilizan Inteligencia Artificial y nuestra profesión pierde relevancia. En mi caso, viví y necesariamente me adapté a las numerosas transformaciones intermedias, entre otras, la PC, procesadores de texto, internet, memorias de traducción, Google, Skype, el inicio de la era de MT y WhatsApp. Con 74 años, pronto me retiraré, pero le pido a mis colegas más jóvenes que adapten y reinventen nuestra profesión, que con el tiempo no se vuelva irrelevante y continúe siendo una satisfacción y un orgullo ser traductor.

INFORMACIÓN DE NUESTRO SOCIO:

Eduardo Shae

Socio COTICH n°148

Traductor inglés – español y español – inglés. Especializado en textos de administración y finanzas, marketing y negocios.

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The Real Trouble with False Friends

Though it is truly embarrassing to tell people you are pregnant (embarazada) when you’re not, false friends in Spanish could leave you shame faced.  From claiming a college graduate has only finished high school (colegio) to offering assistance rather than just promising to attend (asistir), there are many ways you can create serious misunderstandings.   People may feel resentful if you call your commitment (compromiso) a compromise or leave the room when they wish you success (éxito). You could really botch a deal by canceling your order instead of paying (cancelar) for it or even go bankrupt if you offer a trillion dollars instead of a billion (bilión: 1,000,000,000,000). They will question your sanity if you offer to put documents in the carpet rather than a folder (carpeta) and pretend to sign the papers when you fully intend (pretender) to do so, especially if you insist you are sane rather than just healthy (sano).  Your client may also find you overly paranoid if you say you will record the meeting rather than remember (recorder) it and may suspect you are a spy if you refer to your actual job instead of your current (actual) employment. Therefore, in order not to condescend when you mean to agree (condescender), always check to make sure every word you translate means what you think it does.

INFORMACIÓN DE NUESTRA SOCIA:

Laura Redekop

Socia COTICH n°372

Licenciada en literatura de la Universidad de Winnipeg, Canadá, es traductora y editora para grandes empresas multinacionales como Bayer (anteriormente Monsanto) y Albemarle, la productora de litio más grande del mundo, durante 18 años. Traduce una gran variedad de textos, tales como: evaluaciones de impacto ambiental, contratos legales, informes agrícolas, presentaciones Power Point y materiales de relaciones públicos para la prensa y la alta dirección de empresas grandes.

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Beneficios de pertenecer a la FIT

A la pregunta sobre “la importancia de que COTICH pertenezca a la FIT y los beneficios para los socios” se responde de la siguiente forma:

  • La FIT es “la voz de las asociaciones de traductores, terminólogos e intérpretes en todo el mundo”. El objetivo principal es promover la importancia y el profesionalismo de las disciplinas que representa.  COTICH es miembro de la FIT; ello significa que todos sus asociados pertenecen a esta asociación mundial y lo deben reflejar profesionalmente.
  • La relación, el contacto directo, entre COTICH y FIT es a través de FITLATAM, que es el Centro Regional América Latina. Este Centro fue fundado en 2003 con la participación activa de Chile. A partir de septiembre de 2018, Chile nuevamente está presente en el Directorio, y por ende también activamente en FIT. Ojalá Chile pudiera continuar con su presencia en los futuros directorios. Uno de sus objetivos principales es estimular, perfeccionar y capacitar en forma continua a sus asociados como también fomentar el intercambio profesional e informativo entre todas las asociaciones de traductores, terminólogos e intérpretes pertenecientes a este Centro Regional. Se habrán dado cuenta que ha habido un gran flujo informativo profesional enviado por FITLATAM a COTICH para su distribución.

Información de nuestro socio:

Hans Grof

Socio COTICH n°17

Profesor y Traductor alemán – español – inglés

Profesor en el programa de postgrado en Traducción, Universidad de Warwick, Reino Unido. Miembro fundador de la Asociación de Traductores. Presidente (2000 – 2004) de la Asociación Gremial de Traductores de Santiago, presidente anterior (2004 – 2008) y luego vicepresidente (2012 – 2014) del Colegio de Traductores e Intérpretes de Chile. Actual Director/Vocal Fitlatam

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¿Cliente sabelotodo?: Mejor educar al cliente

Hace unos años tuve que mandar a imprimir unos “folletos” en “papel de folleto”, llamé a la imprenta y pregunté cuánto salía. No recibí una respuesta inmediata. De hecho, tuve que responder muchas preguntas antes de siquiera llegar al precio. Resultó que no necesitaba un folleto sino un polidíptico (porque era una hoja que se doblaba en más de dos partes), el papel extendido tenía ciertas medidas, estaba impreso por anverso y reverso (o tiro y retiro), debía ser en papel couché de cierto gramaje y que la cantidad de colores influía en el precio.

Siempre recuerdo ese hecho cuando leo a traductores furiosos porque el cliente no sabe diferenciar entre traductor e intérprete, que cree que si sabes idiomas sabes traducir (incluido interpretar) o que cree que porque sabes un idioma puedes traducir a todos los idiomas.

Cuando un cliente llama y me dice que necesita un traductor, le hago varias preguntas. A veces lo dejo hablar y que me cuente lo que necesita, muchas veces lo que busca es un intérprete, le explico que cuando necesita que alguien le diga lo que otras personas está diciendo, entonces necesita un intérprete y que según el tipo de situación puede necesitar un intérprete simultáneo o un intérprete consecutivo. Lo derivo con la persona correspondiente, ya que yo no soy intérprete.

Otras veces sí necesitan una traducción y lo que quieren saber es el precio, pero no es tan fácil responder eso.

Lo primero que pregunto es de qué idioma a qué idioma; por alguna razón muchos clientes no sienten la necesidad de mencionar a qué idioma quieren la traducción (dan por sentado que las traducciones son al inglés), y no todos los traductores traducimos al inglés ni desde el inglés.

Otra pregunta importante es saber qué tipo de documento quieren que se traduzca. Muchos traductores nos hemos ido especializando en distintos temas, y muchas veces necesitan traductores específicos, por ejemplo, en los ámbitos de traducciones médicas, legales, certificadas, técnicas, etc. Esta pregunta es un poco complicada y hay que guiarla un poco. El cliente no tiene por qué saber de tipología textual y del famoso Skopo. Entonces hay que preguntar de qué se trata el documento, para qué lo va a usar, para qué necesita la traducción, quién la va leer. Una pregunta lleva a otra.

De todas formas, muchas veces lo mejor es pedirle al cliente que nos mande el documento, porque al verlo podemos observar más cosas: ¿Tiene texto en las imágenes? ¿Se deben traducir las notas de la presentación de PowerPoint? ¿Los botones que aparecen en el manual estarán traducidos en el programa o en la máquina? El documento nos abre un amplio espectro de posibles preguntas. Yo sugiero algunas cosas, al cliente hay que presentarle soluciones, no solo problemas y preguntas. Debemos recordar que nosotros somos los profesionales, sabemos lo que se hace habitualmente y podemos proponerlo.

Ahora, viene una pregunta de peso ¿para cuándo lo necesita? Por una extraña razón, la gente normalmente no incluye el proceso de traducción en sus actividades. Entonces, se dan cuenta en el último momento que necesitan presentar la propuesta traducida mañana, que los contratos deben estar en los dos idiomas o que los documentos para la beca deben estar listos hoy. Es labor de los traductores explicar que una traducción toma tiempo, que incluso una frase suelta de un eslogan puede tardar más que una carta. Existen ciertas métricas, pero hay otros factores, como compromisos anteriores, dificultad, falta de contexto, otras traducciones en curso, vida. Todo esto sirve para explicarle al cliente cuánto tarda el proceso traductor. Las métricas dicen que traducir una página de 300 palabras toma una hora, más o menos. La traducción es un proceso mental, que requiere concentración y muchas horas de concentración, agotan. Además, debemos escribir la traducción, y eso puede llevar a nuestro cuerpo a un gran esfuerzo físico. No son poco comunes los dolores de espalda, cuello, antebrazo, codo y manos entre los traductores; la vista es otro factor. Así que el cliente debe entender que somos personas y no máquinas.

Y entonces, recién, llega el momento de la verdad, el precio. Y sí, muchos clientes se sorprenden inicialmente del precio, porque normalmente no lo tienen considerado en el presupuesto, porque muchas veces no se dan cuenta de la importancia de una buena traducción, porque muchas veces no es suficiente alguien que “hable el idioma”.

No siempre este cliente acepta nuestra cotización, no estaba en su presupuesto, no estaba en el plazo, pero si hicimos bien la labor, este cliente, la próxima vez que necesite una traducción, tendrá más claras muchas cosas, como yo, cuando cotizo polidípticos, trípticos o bidípticos.

Información de nuestra socia:

Carla Mendoza

Socia COTICH n°117

Traductora de inglés – alemán al español

Trabaja en traducción y localización como traductora independiente. Tiene experiencia en traducción para la industria automotriz, minera, telefonía, electrónica, recursos humanos, microfinanzas.

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